He oído,
Una confusa mezcla de armonía y muchas melodías
He pensado en lo que vengo a hacer, escuchándolas
En lo que viene a ser mi vida al volverme oídos,
Que no del todo se creen oídos,
Pues también creen enviarle sensaciones de todo tipo, a todo mi cuerpo.
Es seguro que lo que hay es un rebote de energía.
Enloquecida energía.
Ahora, creo, pienso
Que la música tiene un recorrido de entrada variado
Va marcando mi vida con cada compás… y no soy músico, ya quisiera serlo…
Ya quisiera entregarle mi vida a la amalgama de acordes en una balada
Ya quisiera terminar de entregarle mi cuerpo al clímax de la orquesta,
Que no sólo fuera oídos y sensaciones
Que llegara entonces hasta lo más lejano de las puntas del cabello, donde poquitas cosas se sienten
Luego a lo intocable y hasta los tobillos.
Si hoy ella alcanza a tocar mi alma. Mezcolanza de sabores,
Que han existido desde la inexistencia…
Esa música a la que tantas definiciones le han dado
Que ha sido tocada por tantos y tantas,
Manoseada sin motivo aparente, siempre con ganas insaciables de todos aquellos.
Bah, y yo que me creía respetada, que creía que nada me desquiciaba
Música hoy quiero meterte en mi piel.
Y me miras en forma de arpegios y me recuerdas que tú nos manoseaste primero.


La música no respeta ninguno de los sentidos, en menos de un segundo se ha adueñado de todos. Saludos.
Antonio Alviárez
Tienes razón mi amigo, ella se va apoderando hasta de nuestra alma.
Que bonita manera de definir la música ha tenido Antonio.
Un besiño Luz
Tu sabes Mar, que Antonio es todo un escritor.
Saludos
Interesante escrito luz. Felicitaciones y felicidades en el día internacional de la mujer.
Bsos.
Gracias tsavo, lo hago con amor.